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La Formula E, banco de pruebas oficial de los fabricantes

La competición se ha destapado como principal banco de pruebas de las marcas. El crecimiento en inversión y público está ayudando a consolidar el proyecto.

La Formula E es una de las sorpresas positivas del mundo del motor. Un campeonato que nació rodeado de dudas y dificultades pero que, finalmente, se ha consolidado como uno de los más interesantes en la actualidad tanto para aficionados como para los fabricantes.

En esta temporada 2019, a la espera de Porsche, hay nueve marcas de coches de producción masiva. Esto se debe a que la industria ha decidido que el camino a seguir es la electrificación y el mejor banco de pruebas para lograr mejoras es la competición. Esto no es nuevo, ya que la Formula 1 ha desarrollado tecnología durante años que finalmente se instaló en los coches de calle. Un ejemplo: el cambio automático secuencial, tan común hace una década, fue una creación del equipo Williams en la década de los setenta.

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Esto es algo que tiene muy presente Alejandro Agag, fundador del proyecto. De hecho, en unas declaraciones a El Confidencial en diciembre, aseguró que los ingenieros desarrolladores de la Gen3 de monoplazas están trabajando en mejorar los supercargadores, ya que este elemento puede ser clave para el mercado de coches eléctricos. Unas palabras que definen al campeonato: competición con un claro enfoque al desarrollo del vehículo eléctrico.

Unas mejoras que no son futuro sino presente. La Formula E, en el desarrollo de baterías, ya ha demostrado mejoras claras: en esta temporada, con la Gen2 de monoplazas, la autonomía se ha duplicado, la potencia se ha aumentado y todo ello sin aumentar el peso del vehículo. Y esto, aplicado al coche de calle, puede suponer el asentamiento definitivo del coche eléctrico en el mercado.

Richard branson: “en cuatro o cinco años, tendremos más espectadores que la formula 1”

Porque los expertos coinciden: el gran problema actual del coche eléctrico es su baja autonomía frente al tradicional motor de combustión. No solo por su capacidad de kWh, también por su peso, que lastra al vehículo. Y los monoplazas son el perfecto conejillo de indias para buscar una solución.

El público, cada vez más satisfecho con la Formula E

Además, cada día esta competición es más interesante para el público. Que los monoplazas tengan tantas características comunes hace que las diferencias entre ellos sea mínima sobre la pista. De ahí que haya finales tan emocionantes como el de México, con seis pilotos llegando a meta en apenas dos segundos y con un adelantamiento de Di Grassi a Wehrlein a dos metros de la bandera a cuadros que dio la vuelta al mundo.

La gente joven está apostando por esta competición y las audiencias crecen cada año. No es de extrañar que Richard Branson, propietario de Virgin, llegara a asegurar en 2016 que “en cuatro o cinco años, la Formula E tendría más espectadores que la Formula 1”. ¿Se cumplirá su previsión? ¿o el crecimiento de la Formula E será más lento? Con el tiempo, lo veremos. Lo que sí es evidente es que las marcas están apostando fuerte en esta competición de cara a desarrollar nuevos modelos de producción en serie.

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