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Así son las e-bikes: te mostramos cómo funciona esta nueva forma de disfrutar del ciclismo

Las e-bikes son un auténtico bombazo, de ahí su creciente éxito de ventas. ¿No sabes lo que son? Bueno, nos encargamos de contarte todos los detalles.

Las bicicletas eléctricas, también llamadas e-bikes, se han convertido en una auténtica revolución para los amantes del ciclismo. Porque gracias a estos vehículos, no es necesario poseer un físico escultural para poder disfrutar de imponentes rutas o pasearte por una ciudad sin derramar una gota de sudor (o no demasiadas, a tu gusto). De ahí que sus ventas hayan aumentado mucho en estos años, hasta el punto de que haya marcas muy especializadas en MTB o carretera.

Su mecanismo es sencillo: cuentan con un motor que asiste, generalmente, el pedaleo, ya que este se ubica en la zona del pedalier. Es decir, no hay un pedal o una maneta para ello, simplemente tienes que pedalear y disfrutar cómo no supone un esfuerzo hacerlo (salvo que tu quieras). Para los más puristas esto puede ser contradictorio, pero evidentemente, hacer largos recorridos sin ‘matarse’ puede resultar un auténtico placer.

Por tanto, una e-bike dista mucho de ser un ciclomotor. Debes pedalear (y mucho) para poder realizar un recorrido y puedes acabar muy cansado. Pero eso depende de ti, ya que la asistencia es adaptable al gusto del ciclista.

Puedes llevarla con poca asistencia, con ninguna o casi total. Porque por lo general, las e-bikes cuentan con tres sistemas de asistencia. Y aquí, también tienes que tener en cuenta la capacidad de la batería… porque si te quedas sin ella, puedes sufrir de vuelta a casa. De ahí que debas tener en cuenta cuanta asistencia necesitas y en qué momentos para administrar los watios con los que cuentas.

¿Cómo se conducen las e-bikes? Pues como va a ser… ¡Como una bici!

A la hora de conducir una e-bike, piensa que salvo por la asistencia, nada cambia. Los cambios de marcha, de uno en uno para que la cadena no sufra. Porque al tener una potencia extra la pedalada, esta, haciendo ‘saltos’ de marcha, tiende a sufrir un mayor desgaste.

Por otro lado, aunque tengas asistencia, lo ideal es que mantengas un ritmo continuo en tu pedalada. Al no costarte tanto avanzar, se tiende a conducir de una forma más brusca. Por tanto, no dejes de pedalear y llévala como si no tuviera motor. De esta manera, cuidarás el motor, la batería y la cadena.

Por último, sustituir una batería es caro. Al igual que en un coche eléctrico, es uno de los componentes más costosos. Debido a ello, si no quieres desgastar antes de tiempo esta pieza, dale un cuidado especial: impide que se descargue por completo, no la mantengas demasiado tiempo descargada y mucho menos la mantengas cargando muchas más horas de las que necesita, ya que todo ello hace que pierda capacidad y años de vida útil.

Dos tipos de bicis: Speed Bikes y e-Bikes

Las e-Bikes están todas limitadas a 25 km/h con asistencia, aunque la forma de alcanzar esa velocidad depende de la potencia que el fabricante le adhiera a su motor. Una vez alcanzada esa velocidad, aumentarla depende única y exclusivamente de tus piernas.

Por otro lado, están las speed bikes. Concretemos: estas bicicletas son e-bikes sin limitación a 25 km/h. Esto te permitirá alcanzar velocidades mayores sin necesitar que tus piernas sean las protagonistas de esa mayor capacidad. Eso sí, estas deben ser matriculadas. Es su gran punto negativo.

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